DAME UNA PALABRA

La poética del rock y la música popular ha sido por lo general, tradicionalmente sensible, en la Argentina, a las causas populares y a situaciones de vulneración de derechos, además de haber sido escuela de expresión de sectores silenciados.

La mayoría de los jóvenes privados de libertad padece graves dificultades a la hora de comunicarse, de expresar su pensamiento, de poner en palabras, sentimientos, ideas, deseos, decisiones. Esa situación preexistía a la del encierro. Puede decirse que a esos jóvenes se los ha privado de la palabra aún mucho antes que de la libertad ambulatoria – en la medida en que el Estado se ausentó de la procura de su educación y salud. Cuando se interactúa con jóvenes privados de libertad puede constatarse de qué manera su mundo interior lucha por exteriorizarse sin que encuentren palabras y gestos, en un balbuceo, o en un silencio ante el que finalmente se rinden, lo que denota su carencia, es decir, su derecho vulnerado. Es difícil reclamar conductas de integración social a quien ha sido excluido desde la cuna.